Home Presentación  |  Publicaciones |  Acerca de Ángel Faretta  |  Contacto
Aviso para albaceas

Abunda en todo cuaderno de notas no pensado para la publicación la estupidez confidencial y el garabato mental que un editor cuidadoso debe eliminar sin ningún tipo de concesión sentimental o –y peor aún- por alguna otra teñida por el tinte de la supuesta probidad intelectual. Lo probo es tachar definitivamente esos melindres productos de la soledad, el tedio, la murria, la falta ese día o ese momento del día de la lectura o de la compañía indicada.

 También pueden eliminarse –aunque de esto confieso que no me siento tan seguro- el insulto o la diatriba ocasional a tantas nadas anónimas que nuestro amado autor ha arrojado a borbotones más para su propio uso catártico y no para que luego puedan o deban acceder a la luz del día editorial. Quizás sea lo mejor que permanezcan en el limbo de las protoformas de la intimidad mental donde pueden todavía pastar un rato hasta disolverse definitivamente bajo el sol meridiano del devenir histórico.

   Sí es imprescindible conservar el ataque verbal –epigramático o no- a quién ha logrado pasar, o tan siquiera colarse dentro del gran circo del espectáculo histórico. Aquí se debe aceptar que tales diatribas y descargas verbales deben editarse y hacerse conocer

  Luego tenemos la inevitable chochera que invaden muchas veces también al diario y al cuaderno personal. Entre nosotros ha habido no hace mucho e imprudentemente una gruesa manifestación que podía haberse evitado teniendo los albaceas adecuados. Así dos de nuestros más notorios escritores, que cultivaran una larga amistad entre sí, se vieron expuestos en su peor figura exhibiendo sus berrinches, sus incurias y sobre todo esa incontinencia verbal que -es sabido- asalta a tantas, tantísimas personas cuando paralelamente sus vidas se vuelven por el paso de los años demasiado continentes y hasta estreñidas en otras áreas biológicas.

  Esas compensaciones entre lúdicas y obscenas –o tal vez una cosa por la otra- debieron haber permanecido en el estado de larvas en que fueron concebidas y no intentadas volver las imposibles mariposas supuestas y que por supuesto dieron lugar tan sólo a sólitos vampiros.

   Repito una vez más, que estas carretadas de estiércol verbal sean vertidas en las páginas de libros ofrecidos a los seguidores de escritores que fueron en sus obras la mar de cuidadosos, así como lo hicieron con sus propias vidas particulares, es la peor de las traiciones póstumas.

  A veces es inevitable ver a nuestros padres en el baño, pero no por ello uno debe fotografiarlos y luego vender las copias por docenas a cualquier perfecto recién llegado.

   Alguien alguna vez me dijo que el mate después de las siete de la tarde causa desasosiego. Cabría decir lo mismo de las confidencias cebadas después de cierta hora de la tarde mental y espiritual. Provocan en quien las lee un ingente desasosiego. Sobre todo en aquellos que hasta entonces sólo conocieron de tales personas sus momentos mentales más pulidos. Y no esas chafalonías del intelecto sorprendido con la guardia baja o tomado por sorpresa cuando descendía a los fondos de la fábrica mental para evacuar necesidades que la civilidad y el decoro arquitectónico mandan desde siempre cubrir de las demás dependencias.

 

 

© Ángel Faretta
Permitida su reproducción total o parcial exclusivamente citando la fuente.

Teoria del cine
Informes e inscripción: info@angelfaretta.com.ar